domingo, 3 de febrero de 2013

Carta

Cuando comencé este blog, me dije que escribiría en él cualquier cosa que se me pasara por la cabeza y me apeteciera, simplemente por el hecho de escribir. He intentado hacer pequeños ejercicios literarios, también he hecho alguna reseña de libros o espectáculos, e incluso tengo varias reflexiones personales. Hoy voy a escribir otra cosa, algo que no había hecho aún en el blog, y es una carta a una persona.

Hoy te escribo porque creo que mereces tener un lugar especial aquí, al igual que lo tienes en mi mente. No llega a un año el tiempo del que nos conocemos, y ya eres muy importante en mi vida. Nuestra historia no es corriente; hemos vivido muchos momentos de película o de novela, cosas que creíamos que no sucedían en la realidad, pero resulta que todo es posible, hasta lo más improbable.

Las condiciones en las que empezó todo no fueron buenas, y hemos pasado momentos malos. Por suerte, nos hemos apoyado el uno al otro, y hemos seguido hacia delante, con una sonrisa en la cara la mayoría del tiempo. Desde el principio, empezamos a conectar, y pude ver más allá de lo que otros veían. La gente empezó a decir cosas de ti, pero yo sabía que eso no era cierto, pues no se molestaron en conocerte antes de juzgarte. Ahora me juzgan a mí también, pero eso ya no me importa, he decidido que tengo cosas más importantes de las que ocuparme en la vida, como de mi propia felicidad, y que alguien que no se ha tomado la molestia de llegar a conocerme se atreva a juzgarme me parece de alma pobre.

Poco a poco, empezamos a acostumbrarnos a tenernos el uno al otro, a hablar en todo momento, contarnos todo, jugar juntos, reírnos sin parar... Así entramos el uno en la vida del otro, despacito, tímidamente, avanzando a pequeños pasos, quizá con un poco de miedo, pero aquí hemos llegado. Después de muchos amaneceres, infinitas horas hablando, besos, abrazos, caricias, risas y momentos especiales, por fin, hemos conseguido librarnos de un peso que llevábamos los dos encima. Aunque esta liberación se produjo por una persona impertinente y que nos hizo pasar un mal rato, lo cierto es que como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga", y me alegro de que pasase para que por fin nos atreviéramos a hablarnos sin tapujos.

Ya la primera semana que pasamos juntos me dijiste que escribiera nuestra historia, que lo merecía, que era especial. No sé si en un futuro la llegaré a escribir o no, pero lo que sí sé, es que siempre va a estar escrita en nosotros, y que sigue desarrollándose cada día. No sé qué nos deparará el futuro, si nuestros caminos se separarán o caminaremos juntos, pero siempre voy a tener preciosos recuerdos de todo lo que hemos vivido, y espero que continuemos creando anécdotas que contar y recuerdos que vivir.

Gracias por todo lo que me has dado, por los momentos que hemos vivido, por tu preocupación por que yo sea feliz y tus esfuerzos por conseguirlo. Gracias por abrirte a mí y dejarme conocerte y disfrutar de tu compañía. Gracias por hacerme reír tanto y por todos los buenos recuerdos que hemos creado y que seguiremos viviendo. Gracias por estar en mi vida.

Te quiero.



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