domingo, 23 de marzo de 2014

Carta abierta a un gilipollas

No quería hacer esto, y menos después de más de un año de no hablar contigo, pero tengo que soltar esto que llevo dentro para poder pasar página. Estas son las últimas palabras y pensamientos que te dedico, porque no te mereces ni un segundo más de mi tiempo, así que espero que las disfrutes (sé que las leerás porque te puede tu espíritu de maruja). No leo nada tuyo desde hace aproximadamente el tiempo que dejamos de hablar, porque tus alardes de felicidad me parecen absurdos (un poco "dime de qué presumes y te diré de qué careces"). Lo único que sé de ti son cosas que me ha contado otra gente, y a partir de ahora les voy a decir que no me cuenten nada, porque me intoxicas. Hace poco leí que aferrarse a la ira es como beber veneno y esperar que mate a otra persona. Me parece una frase muy acertada, y que voy a hacer mía a partir de ahora. Esta es mi última licencia de odiarte, estos párrafos y nada más, cuando termine estarás fuera de mi organismo completamente.

En cierto modo me das pena, pero después del daño que me has hecho me da igual. No quería reconocer esto, por dos motivos: porque sería como darte una victoria (aunque si hacerme daño es como una victoria para ti dice mucho de tu persona), y porque encima dirías algo así como "¿Que yo te he hecho daño? Tú eres la que se cargó todo". Piensa lo que quieras, pero si crees que yo me cargué la relación te va a ir muy mal en tus relaciones futuras. Sí, cometí un error, pero pagué con creces por ello. Tú cometiste muchos, no los reconociste, y encima quedaste como la víctima por todo ese teatro que te montas. Te gusta vivir en un drama, creerte el caballero de la brillante armadura, y luego eres tan ruin que no eres capaz ni de pagar tus deudas. Noticias de última hora: no querías parecerte a tu padre pero eres igual que él, pensando nada más que en el dinero y siendo un egoísta (y esto son tus palabras sobre él, no mías). Después de lo generosa que he sido contigo, de los regalos que te he hecho, de lo generosa que ha sido mi familia acogiéndote y dándote todo como en tu familia nunca hicieron; así me pagas, o, mejor dicho, así no me pagas. Espero que te atragantes con el dinero que me has robado. Un dinero que ahorré trabajando, para cuando me independizara tener unos pequeños fondos con los que poder apañarme. Pero tú no quieres devolvérmelos. Espero que estés disfrutando de tu nueva PlayStation 3 mientras te mueres de hambre, porque, según tú, no me devuelves el dinero porque no tienes para comer, pero al poco de romper te la compraste. Aunque tampoco sé como te mueres de hambre comiendo tantas veces en el Foster's Hollywood y similares. Espero que tú y tu novia estéis disfrutando de mis regalos; al fin y al cabo están pagados con mi dinero. Y eso son sólo unos ejemplos, sé que derrochas y por eso no me pagas, no porque no puedas, porque facilidades te he dado para que me vayas haciendo pequeños ingresos a tu ritmo, sin prisas, sin plazos. Pero ni un euro. Encima di que si tengo narices que te denuncie. No sé si algún día te darás cuenta de lo cretino que has sido conmigo, pero eso ya es cosa de tu conciencia y de nadie más.

Tu actual novia en parte me da pena también (aunque no es una santa, pero ese es otro tema), porque la pobre se cree todas las mentiras que le dices, y encima cree que eres romántico y genial. Todas las cosas que un día escribiste en tu fotolog dedicándomelas, las escribiste para ella después, como un asqueroso regurgitado de romanticismo. Todas las cosas que le dirías serían igual. Y probablemente antes de mí se las dijiste a otras. Vas soltando la misma mierda a una tras otra, como si de verdad quisieras a alguien. Mira, cuando te llega un chico prometiéndote el mundo y diciéndote que te ama con todo su ser desde el primer momento no hay que creerle. Eso lo aprendí tarde, porque caí como una tonta en tus mentiras. Esto se debe también al mundo dramático que te has montado. Vives en tu película y lo peor de todo es que te la crees. No sabes estar solo, así que coges a la primera chica que te encuentras que responde un poco a ti y "te enamoras" para toda la vida. Nunca romperás con nadie, porque eres un cobarde y prefieres estar mal a estar solo. Te irán abandonando una tras otra cuando se den cuenta de cómo eres. Hola, si eres su novia actual (o una futura) te voy a decir una cosa: te contará lo mala que soy y lo mala que son todas sus exnovias; plantéate si es todo el mundo malo o igual sólo es una persona, y no la que tú crees.

Además de todo esto, cuando empezaste con la que estás ahora, le decías a ella que la querías pero me llamabas a mí llorando y diciéndome que me querías también. Luego no sé qué te pasó en la cabeza (o qué te metió ella), para pasar de eso a hablarme fatal y despreciarme. Cómo has jodido tú el significado de "te quiero". Esas palabras en tu boca son lo mismo que oír "cartero comercial" (otra advertencia para tus futuras).

No he tenido muchos novios, pero los que he tenido no me han hecho nada parecido a esto. Debe de ser que eran civilizados, y que tú no sabes serlo. Te cargaste todos los recuerdos que creamos juntos durante 3 años, y lo que podía haber quedado como una etapa bonita de nuestras vidas, me has hecho aborrecerla. Si me acuerdo de algo de entonces me produce asco, no quiero saber nada de ti, ni pensar en ti, porque te aborrezco. Aún así, al igual que otras etapas de mi vida las tomo como un aprendizaje. No dejaré que me vuelvan a prometer el oro y el moro, no me creeré a una persona que me dice que me quiere a nada de conocernos. El resto lo voy a borrar de mi vida, voy a tirar todos los recuerdos de aquella época, porque se han echado a perder. Esa caja llena de nuestros recuerdos va a la basura con todo dentro, incluido el arco que se quedó en mi casa. Enhorabuena por hacer que te odie después de todo lo que te quise.

Cuando rompí contigo podía haber pasado de ti, podía haber seguido con mi vida tan tranquila. Mis amigos (y algunos tuyos) me decían que pasara de ti ya, que estabas excediéndote. Pero no quise dejarte hecho mierda, traté de ayudarte, aguanté todas tus lloreras, tus veladas amenazas de suicidio, tu acoso y derribo. Más de un ataque de ansiedad me costaste, pero seguí ahí. Intenté seguir ayudándote en clase, poniendo tu nombre en trabajos que ni habías mirado. Intenté prestarte ayuda en todo, mi familia también. Hasta mi padre te llamó por teléfono después de tu escenita psicópata para ver si estabas bien e intentar ayudarte. Jamás podrán echarme en cara que te abandoné, que te pisoteé. Mi familia igual. Me queda la conciencia tranquila de que mis padres me han enseñado a ser una persona decente y he actuado como tal.

Dicen que el tiempo pone a todos en su lugar. Muy bien, pero me va a dar igual porque no quiero saber absolutamente nada de ti. Te vaya bien, te vaya mal, sigas o no con tu novia, termines o no la carrera (aunque eso ya sé que no, porque sin mí tirando de ti se vio que eres incapaz; otra de tus muchas virtudes). Me da igual lo que hagas o lo que hayas hecho. Te perdono.

Hasta nunca.

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