jueves, 14 de febrero de 2013

Libros

Casi siempre que voy en metro suelo llevar algo para leer, pero hoy se me ha olvidado. En ocasiones, mientras me dedico al placer de la lectura, mi mente decide fantasear sobre otras cosas, por frases o palabras que leo y me recuerdan alguna vivencia, conversación o cualquier otro suceso, real o ficticio. Para los demás viajeros, yo sigo enfrascada en la lectura, pero ya no estoy con ellos en el subterráneo. En cambio, hoy se me ha olvidado llevar algo para leer. He intentado fantasear para entretenerme durante el trayecto, pero no sabía donde mirar, y, si cerraba los ojos, tampoco funcionaba. Parece que los libros con su sola presencia, inspiran a mi mente. Me gusta pensar que tienen una esencia que me lleva a otros lugares, que el solo hecho de tener palabras delante de los ojos ya despierta mi imaginación. Los libros tienen un alma imperceptible, pero, cuando no están, se nota.


domingo, 3 de febrero de 2013

Carta

Cuando comencé este blog, me dije que escribiría en él cualquier cosa que se me pasara por la cabeza y me apeteciera, simplemente por el hecho de escribir. He intentado hacer pequeños ejercicios literarios, también he hecho alguna reseña de libros o espectáculos, e incluso tengo varias reflexiones personales. Hoy voy a escribir otra cosa, algo que no había hecho aún en el blog, y es una carta a una persona.

Hoy te escribo porque creo que mereces tener un lugar especial aquí, al igual que lo tienes en mi mente. No llega a un año el tiempo del que nos conocemos, y ya eres muy importante en mi vida. Nuestra historia no es corriente; hemos vivido muchos momentos de película o de novela, cosas que creíamos que no sucedían en la realidad, pero resulta que todo es posible, hasta lo más improbable.

Las condiciones en las que empezó todo no fueron buenas, y hemos pasado momentos malos. Por suerte, nos hemos apoyado el uno al otro, y hemos seguido hacia delante, con una sonrisa en la cara la mayoría del tiempo. Desde el principio, empezamos a conectar, y pude ver más allá de lo que otros veían. La gente empezó a decir cosas de ti, pero yo sabía que eso no era cierto, pues no se molestaron en conocerte antes de juzgarte. Ahora me juzgan a mí también, pero eso ya no me importa, he decidido que tengo cosas más importantes de las que ocuparme en la vida, como de mi propia felicidad, y que alguien que no se ha tomado la molestia de llegar a conocerme se atreva a juzgarme me parece de alma pobre.

Poco a poco, empezamos a acostumbrarnos a tenernos el uno al otro, a hablar en todo momento, contarnos todo, jugar juntos, reírnos sin parar... Así entramos el uno en la vida del otro, despacito, tímidamente, avanzando a pequeños pasos, quizá con un poco de miedo, pero aquí hemos llegado. Después de muchos amaneceres, infinitas horas hablando, besos, abrazos, caricias, risas y momentos especiales, por fin, hemos conseguido librarnos de un peso que llevábamos los dos encima. Aunque esta liberación se produjo por una persona impertinente y que nos hizo pasar un mal rato, lo cierto es que como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga", y me alegro de que pasase para que por fin nos atreviéramos a hablarnos sin tapujos.

Ya la primera semana que pasamos juntos me dijiste que escribiera nuestra historia, que lo merecía, que era especial. No sé si en un futuro la llegaré a escribir o no, pero lo que sí sé, es que siempre va a estar escrita en nosotros, y que sigue desarrollándose cada día. No sé qué nos deparará el futuro, si nuestros caminos se separarán o caminaremos juntos, pero siempre voy a tener preciosos recuerdos de todo lo que hemos vivido, y espero que continuemos creando anécdotas que contar y recuerdos que vivir.

Gracias por todo lo que me has dado, por los momentos que hemos vivido, por tu preocupación por que yo sea feliz y tus esfuerzos por conseguirlo. Gracias por abrirte a mí y dejarme conocerte y disfrutar de tu compañía. Gracias por hacerme reír tanto y por todos los buenos recuerdos que hemos creado y que seguiremos viviendo. Gracias por estar en mi vida.

Te quiero.